"República luminosa", de Andrés Barba

Ficha técnica
- Título:
República luminosa
- Autor/a: Andrés Barba
- N° de páginas: 184
- Editorial: Anagrama
- Año: 2017

Un grupo de niños aparece en la ciudad de San Cristóbal en 1993. Al principio nada ocurre, pero con el tiempo los lugareños empiezan a considerarlos como una amenaza. Es que a medida que avanzan las páginas de la particular República luminosa, estos niños matan, roban y armar disturbios. El narrador se encargará, muchos años después del hecho, de contar lo sucedido.

Mi primera impresión, cuando leí la contratapa de República luminosa, fue que iba a encontrarme con algo similar a El señor de las moscas. No he leído el texto de Golding, pero la cuestión del grupo de niños me hizo acordar a ese clásico del siglo pasado. Sin embargo, la coincidencia quedó solo en ese aspecto: nada tiene que ver un libro con el otro. Se diferencian en estructura, narración, hasta género.

Cuando uno empieza a leer la novela de Barba no sabe muy bien a qué apunta el autor. Por el contrario, uno lee no porque entienda ni porque el texto le interese tanto como para seguir leyendo vertiginosamente; por el contrario (sin quitarle ningún valor; de hecho, creo que le agrega), el lector continúa con la lectura de la novela porque sabe que hay algo que capta su atención. No es la comprensión, eso desde ya, porque en el principio hay pocos indicios que den cuenta del argumento que estamos leyendo. Entonces, ¿qué queda? Es indudable que Barba sabe escribir muy bien, y que su estilo narrativo contiene características que permiten que, a medida que la historia avanza, el interés por ella crezca. Si en el inicio leíamos porque veíamos que algo había, entonces con el correr de las páginas leemos porque definitivamente ese algo se ha convertido en algo concreto. Más o menos, ese momento de quiebre lo ubico al principio del segundo tercio del libro. A partir de allí, la historia se vuelve mucho más intensa, más cruda y todavía más inquietante que lo que habíamos leído anteriormente.

República luminosa no es una novela que atrape solo por cómo se desarrolla, sino que tiene desde el vamos una idea muy potente. Un grupo de chicos aparece en una ciudad y empieza a cambiar la dinámica del lugar. Ahora todos desconfían de todos, los padres tienen miedo de que sus hijos se junten con ellos y empiezan a pasar cosas, cosas complejas. Con el correr del relato este grupo de niños empieza a tener casi un aura de secta, pero ahí es donde Barba pone el foco: ¿cómo tratarlos? ¿Echándolos? ¿Se los castiga de alguna manera? ¿Cómo controlarlos si parecen tener una habilidad especial para esconderse? Ese es, quizás, uno de los puntos claves de la novela: la gran cantidad de cuestiones morales que plantea en torno al argumento principal, y cómo estos habitantes de San Cristóbal se ven arrastrados a cambiar sus valores sobre la convivencia y la infancia, entre otros, por la irrupción de este misterioso conjunto de niños. Otro ejemplo podría ser el tratamiento que se le da a este niño Jeremías Valdés. Ahí, Barba hace un trabajo genial. Esas escenas son totalmente crudas, y él sabe contarlas de gran manera.

La novela va avanzando a modo de crónica, porque de hecho el narrador participó en la persecución de estos chicos. Primero empezaron dominando las calles, luego pidiendo limosna y finalmente terminan asesinando. Luego mueren en un accidente. Todo esto lo sabemos en las primeras páginas, porque el narrador va recordando y recolectando recuerdos que le permiten armar esta trama. Es por eso que lo que pasa no es tal vez lo más importante; como ya lo sabemos desde casi el principio, el factor sorpresa no está tan presente. La inclusión del adjetivo tan es clave: el autor, a pesar de no poder impactar al lector con cosas que ya ha adelantado, sí es capaz de sorprendernos con el final, o con la forma en que describe el lugar en donde los niños se escondían. Definitivamente, pienso que esa escena Barba la maneja con absoluta maestría. La descripción es precisa, concreta y muy visual. Con ese pasaje en el libro, el autor demuestra su talento narrativo, y su habilidad para pintar una escena solo con palabras.

Si bien la novela se lee relativamente rápido, porque a medida que avanza uno se interesa más por la trama, Barba no tiene un estilo muy sencillo. No por el eventual uso de palabras difíciles o por la estructura de las oraciones, sino por el hecho de cómo estructura la novela en términos temporales. Al estar contada "de adelante para atrás", refiriéndose a algo que ya ocurrió hace muchos años, el narrador va lanzando indicios de lo que pasó antes de que el lector todavía sepa por qué o cómo fue exactamente. La narración, entonces, no es cronológica, y eso también puede llegar a confundir. Pero esto no es un impedimento. Después de terminar la novela, en lugar de pensar que podría haber sido escrita de otra manera para evitar confusiones, uno se queda pensando en la gran historia que ha leído, y en lo bien que escribe este autor, considerado uno de los grandes escritores contemporáneos españoles. Además, Barba incluye cuestiones que no tienen que ver exclusivamente con el relato, sino que los utiliza para dar un contexto más interesante. No son aspectos que molesten o desvíen la atención; por el contrario, creo que hacen a la historia y construyen la ambientación general de la obra, y eso también la convierte en una novela más original de la que ya era con el argumento principal que plantea. Es el caso de obras musicales, pinturas y hasta la referencia al movimiento sincronizado de los estorninos al volar.

Andrés Barba ha escrito una pieza de ficción muy buena, muy original y sumamente bien construida. Inquietante por momentos e igual de atrapante por otros, República luminosa es una novela diferente, especial, extraña y que se disfruta mucho, por la forma en que está escrita y por el hecho de plantear temas como la infancia, la discriminación y la violencia que dan lugar a la reflexión.

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