"Stoner", de John Williams

Ficha técnica
- Título: Stoner
- Autor/a: John Williams
- N° de páginas: 302
- Editorial: Fiordo
- Año: 2016 (1965)
En el momento en que Stoner comenzó a ser un boom, con todo el mundo leyéndolo y opinando sobre él, empezaron a llover las críticas positivas. Todas y cada una de ellas hablaban de la novela de Williams como el descubrimiento (redescubrimiento, mejor dicho) de la década, como una historia fascinante desde su simpleza aparente, entre otros comentarios. Habitualmente, leer tantas opiniones como estas suben mucho mis expectativas con respecto al libro, y, al mismo tiempo, la posibilidad de que el mismo termine gustándome poco o no cumpla con lo que yo esperaba. Sin embargo y afortunadamente, Stoner ha cubierto todas mis esperanzas.

Este libro cuenta, básicamente, la vida del protagonista, Stoner, a partir de que empieza la Universidad y cómo termina convirtiéndose en profesor. También habla de la transformación del personaje y cómo sus gustos van cambiando y, en simultáneo con que empieza sus estudios, se da cuenta de que sus preferencias no están en la Agronomía, tal como pretendían sus padres, sino en otros temas. En particular, la literatura.


La novela no tiene una historia que reboce originalidad o sea sinónimo de impacto. De hecho, la sinopsis en sí podría parecer bastante aburrida y poco atrayente. Es más, durante todo el libro no hay cambios temporales, no hay procesos que cambien la perspectiva de la narración ni grandes hechos que le den impresionantes giros; es un argumento relativamente plano y lineal. Entonces, lo que más me sorprende de Stoner es que, a pesar de esto, no deja de ser completamente fascinante. Es una historia que atrapa en igual medida que conmueve. Logra, con maestría, hacer que el lector se compenetre con los personajes de una manera inigualable y, por ende, genera que sigamos leyendo sin parar.

La prosa del autor es bastante simple también. No obstante, se nota trabajada con mucha minuciosidad y esmero. Tiene frases muy contundentes y profundas, que hacen que uno se pare a reflexionar y sienta la necesidad de releer ese fragmento para que no pase por alto como uno más. Más allá de esto, tiene un buen equilibrio entre momentos de descripción de toda índole (lugares, situaciones, sentimientos) y otros más dinámicos como puede ser una conversación o algo por el estilo. Entonces, si por alguna razón en algún momento la historia se torna un poco más densa, al pasar pocas páginas ya hay situaciones más dinámicas que hacen que volvamos a engancharnos con la lectura.

La novela está estructurada cronológicamente, y su ritmo, aunque con algunos pequeños altibajos, se mantiene constante. Durante toda la lectura iba pensando qué calificación darle y mi idea rondaba siempre las cuatro estrellas. Me gustaba mucho la historia que se contaba, y esa aparente sencillez me cautivaba cada vez con más intensidad. Pero tampoco había hechos que me hicieran subir la puntuación; todo se mantenía en cuatro. Esto sucedió hasta llegar a las últimas páginas. Lo que en estas pasa no es lo estrictamente importante (porque el final me lo veía venir ya desde la mitad del libro), sino cómo está presentado, y, todavía más significativo, el simbolismo que muestra. Es una escena final en la que está resumido, para mí, el mensaje que intenta dar la historia en su totalidad, es decir, qué importancia tienen los libros en nuestro día a día y cómo estos son, en realidad, simples compañeros, pero que siempre están ahí.

Entonces, ¿qué es lo que hace de
Stoner un libro tan especial? ¿Es su mensaje, sus personajes, su profundidad disfrazada de sencillez? ¿O es, más bien, el conjunto de todos esos elementos? Es difícil explicar qué es lo que hace que esta historia sea tan cautivadora, tan absorbente. Quizás sea mejor dejarse llevar por las páginas que componen esta gran obra y no detenerse a pensar en los porqués que surjan. Tal vez, la elección correcta sea, sencillamente, disfrutar, y aceptar que hay veces que lo que significa un libro o lo que le hace sentir al lector es inexplicable. Simplemente, está.

Puntuación final

10/10

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