"Acá el tiempo es otra cosa", de Tomás Downey

Ficha técnica
- Título: Acá el tiempo es otra cosa
- Autor/a: Tomás Downey
- N° de páginas: 128
- Editorial: Interzona
- Año: 2015
Acá el tiempo es otra cosa consta de dieciocho cuentos, todos moviéndose entre lo fantástico, el terror, o bien una mezcla de varios géneros que en los relatos están expuestos de una manera extrañamente natural.

Cabe aclarar que los relatos de Downey no son todos igual de buenos. Esto sucede en la gran mayoría de (por no decir en todos) los libros de cuentos. Es muy difícil mantener un ritmo constante, y más difícil es aún cuando se trata de nada más que dieciocho historias distintas. Es por eso que algunos de ellos son simplemente mejores que otros. Hay cuentos muy buenos, buenos, indiferentes y uno o dos que me parecieron definitivamente flojos; aquellos que no me significaron nada, de los cuales no pude encontrar algo que sobresalga. Podrían haber sido parte de otro libro y quizás no me daba cuenta. O bien podrían no haber formado parte de él.

El "problema" mayor que tuve con Acá el tiempo es otra cosa fue que el primer cuento me encantó. Ese no sería un inconveniente en un caso normal; el tema es que los dos o tres cuentos que siguieron no mantuvieron ese nivel. Eran relatos que, a mi parecer, le faltaban fuerza, impacto. Esa clase de factores que uno busca cuando está leyendo historias raras, extrañas, que se salen un poco de otras lecturas más habituales. Entonces, encontrar ese tipo de historias, que no me gustaron demasiado, me hizo pensar que tal vez la primera de ellas había sido algo así como un oasis en el desierto. Sin embargo, y afortunadamente, seguí leyendo los demás. Porque, aunque no superaron "La nube", estuvieron muy cerca. De hecho, "Los ojos de Miguel", casi al final del libro, está al mismo nivel. Un padre, y una familia entera, que disfruta (sí, disfruta) de maltratar y casi mutilar uno de sus hijos discapacitado. Ese relato es simplemente escalofriante. Y Downey sabe cómo generar esos ambientes pesados, asfixiantes. Tal como esa nube húmeda que no deja respirar, que molesta, que irrita, que lastima.


El autor es, además de escritor, guionista de cine. Y esto, de alguna manera, se traduce en su forma de narrar. Su estilo es simple, sin muchos "adornos". Busca, entonces, situar al lector en la historia, sin irse por las ramas ni hablar de cosas innecesarias. Lo suficiente como para que estemos en la historia; lo justo y necesario para que podamos sentir lo que siente cada personaje, en esos escenearios tan extraños y a la vez, tan cotidianos. Porque ese es otra de los elementos que tienen de interesante los cuentos de Downey. Cada uno de ellos se ubica en situaciones casi rutinarias de la vida. Es en esas situaciones en las que irrumpe lo extraño, lo no habitual. Pero por otro lado, los personajes, en la mayoría de los cuentos, parecen estar acostumbrados a esas situaciones. Un hombre al cual no le sorprende demasiado ver a su mujer recientemente muerta. Una familia que toma con relativa naturalidad que otro miembro de ella muera y al instante explote conviertiéndose en cenizas. Otros relatos de los buenos fueron "Alejo", un chico con actitudes vampíricas, "Ver un niño", que muestra una sociedad en la que los niños son vistos como una exhibición y "Trampolín", con un padre que pierde de vista a su hija un segundo en una pileta de natación, entre otros.

Los cuentos que componen Acá el tiempo es otra cosa generan en el lector, además de cierta extrañeza, una terrorífica fascinación. No es casualidad que los mejores cuentos sean los más oscuros, los más sombríos; los que hacen que uno se estremezca un poco. Es un libro que, sobre todo teniendo en cuenta los relatos más ambiciosos, en promedio está muy bien logrado: capta con precisión la esencia de lo extraño, de lo cotidiano que se vuelve raro, aparentemente sin haber ninguna explicación de por medio.
Puntuación final



8/10

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