"Hay gente que no sabe lo que hace", de Alejandra Zina

Ficha técnica
- Título: Hay gente que no sabe lo que hace
- Autor/a: Alejandra Zina
- N° de páginas: 73
- Editorial: Paisanita Editora
- Año: 2016


En Hay gente que no sabe lo que hace, el eje central de cada uno de los relatos que componen este libro está protagonizado por la figura de la mujer. Desde distintos contextos, realidades y hasta edades, la autora logra recrear diversas voces que se alejan de los estereotipos clásicos que como sociedad tenemos del género femenino.
Una posible lectura de los cuentos de Hay gente que no sabe lo que hace es pensarlos como imágenes; fragmentos de la vida cotidiana, de nuestra realidad rutinaria. Sin embargo, lo interesante de estos relatos es cómo transmiten rasgos que llamen la atención de situaciones que podrían pasar desapercibidas, o que en un principio carezcan de encanto. Habitualmente no le solemos prestar atención a hechos como estos, pero a partir de estos cuentos podemos empezar a pensarlos como algo a tener en cuenta. Otro de los rasgos interesantes de estos cuentos es que Zina consigue que escenarios como peluquerías, zoológicos, avenidas, autoservicios se transformen en aquellos en los que algo puede pasar. En ese sentido, la autora focaliza en detalles que podrían pasar por inadvertidos. Y esas situaciones que pueden empezar a inquietar, a volverse un tanto raras o extrañas, son las que terminan de complicar a los personajes, de generar el nudo de la trama. El hecho de no ahondar en solamente un “tipo” de mujer específico, sino que por el contrario focalizar en mujeres de distintas edades y contextos sociales hace que su perspectiva sea más general y más abierta.

Por otra parte, el concepto de estos relatos como imágenes fragmentarias responde también al hecho de que los cuentos parecerían no tener un final claro. Las situaciones retratadas no son aquellas en las que se puede identificar claramente un inicio y un final. De esta forma los relatos pueden leerse como si una cámara enfocara en un momento específico, hasta quizás azaroso, de la vida de una de las protagonistas, y terminara en otro igual de fortuito. En ese sentido, el lector también empieza a participar de la historia, tratando de desentrañar esa suerte de “misterio” o eso que “no se dice” en esas aparentes situaciones sin importancia.
El estilo de la autora tiene la capacidad de transmitir la importancia que tienen para estos relatos esas situaciones aparentemente banales. Estas son percibidas, en consecuencia, como algo a lo que prestarle atención. Para conseguir esto, Zina comprueba que no es necesaria una prosa rebuscada, confusa o complicada de entender, sino que con un estilo sencillo y claro, las sensaciones y pensamientos de las protagonistas pueden fluir y llegar al lector con total naturalidad. Además, a través de su prosa también trabaja sobre esos detalles que, probablemente no para nuestra cotidianeidad pero sí para estos relatos, son de gran valor.
Los cuentos de los que consta Hay gente que no sabe lo que hace son muy interesantes por el hecho de que ponen el ojo de la cuestión en situaciones y hechos que en nuestra rutina pueden pasar inadvertidos, pero que en los relatos son de suma importancia. No solo logra que pensemos en ellos como algo, de alguna manera, valioso, sino que demuestra que para escribir un buen relato, no es exclusivamente indispensable alejarse de lo que nos puede llegar a suceder en un día cualquiera.
Puntuación final
8/10

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